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viernes, 18 de noviembre de 2011

En la derrota todos somos iguales. Todos sucumbimos ante un futuro incierto. La derrota trae consigo un saco agujereado de dudas que caen en hilera dibujando un Kandisky alrededor de tu sombra. La derrota te agarrota, cambia el espejo de tu cuarto de baño, hasta modifica el sabor de tu dentífrico.
Soy un perdedor crónico en esta acera sobre la que se acolchan mis pasos y es que pierdo conmigo mismo cada noche. Suelo descender cada temporada a 4ª regional en las relaciones sentimentales y por si fuera poco, escucho a Nacho Vegas diariamente.
Por eso sé de lo que hablo. Sé lo que es perder los autobuses interurbanos tras correr los 100 metros lisos (o no tan lisos). Conozco suficientemente bien el fracaso que produce un "No" a destiempo, una frase mal abrochada y una bragueta abierta y desconocida en las manos de tu pareja.
El consuelo que me queda, es que en la derrota todos somos iguales. Guapos o feos, ricos o vagabundos, pero al fin y al cabo perdedores y perdidos en este saber vivir "a pesar de".

jueves, 21 de abril de 2011



Todas las almohadas de las casas que abarcan mis ojos, están ocupadas por esas personas que se entregan cada noche al placer de dormir. Sus sueños van carretera abajo, naufragando por un desfiladero peatonal y haciéndose añicos al entrar por una alcantarilla. Yo los estoy pisando. Me siento como el "Coloso" de Goya, enorme, descomunal, intratable, pisando todos esos sueños sin piedad, disfrutando con todos y cada uno de los que aplasto, mientras una lluvia inesperada choca incesante sobre mi cara. Destructor de sueños. ¿Poético?, ¿romántico?. Idiota en todo caso. Cada noche nos sentimos un poco más realizados o más hundidos que los demás. Parece que hemos terminado una etapa y necesitamos una comparación, un listón para medirnos respecto a los demás, para sentirnos completos y satisfechos tenemos la necesidad de pensar, que hoy hemos dado un paso al frente, que hemos conseguido algo que nos destaca frente al resto, que en la carrera de la vida hemos ganado ventaja en estos 400 metros/día. Por el contrario, otros días nos acostamos y nos acurrucamos en la cama, porque nos sentimos infinitamente pequeños, acomplejados, desanimados con nuestra etapa. Parece que las sábanas son un tornado, del que no podemos escapar, y empezamos a girar y girar, envueltos en una espiral, de reflexiones y sentimientos, cada vez más alentadores, cada vez más somnolientos.
El día se termina y yo sigo pisando sueños. Sigo machacando los mismos sueños una y otra vez y me creo con el derecho de opinar o interactuar en los sueños ajenos. ¿Altivez?, ¿crispación?.
Llueve, y yo continúo en la strada, caminando a la deriva-da igual la dirección y el sentido, simplemente camino para humedecer mi interior, seco y estancado, para que fluyan unas cuantas preguntas que han surgido y necesitan ser respondidas. Si aplasto los sueños ajenos, ¿ es que ya no soy capaz de soñar? o tal vez he cumplido todos mis sueños...

domingo, 9 de enero de 2011

La poesía gracias a su virtud camaleónica, se disfraza a veces de música, o se perpetúa en una imagen y desde hace algún tiempo también la encontramos en los terrenos de fútbol.

Más allá de todos los millones que circulan en el cauce futbolístico, mucho más allá de las declaraciones impertinentes y los gestos o actitudes insoportables que tengan sus protagonistas, mucho más allá de la importancia desmesurada que la sociedad actual le damos a este deporte, podemos encontrar unos versos maravillosos.

No me gustaría dejarme llevar por mis sentimientos irrefrenables de barcelonista subjetivo, pero en mi opinión todo amante del fútbol, me refiero a los que disfrutan con los pases "al hueco", con los que se emocionan con el juego "al primer toque", con los que se desesperan con "el catenaccio", debería rendir homenaje a Cruyff y todos sus seguidores.

Leyendo la entrevista a Reixac, segundo entrenador del Barcelona en la época del "Dream Team", comprendes de donde sale la exquisitez técnica que desarrollan los jugadores del Barça actual.

Cito textualmente : "Hay que morir por la camiseta", nos decían. Y yo pensaba 'oiga, yo lo que quiero es jugar y pasármelo bien, ¡no me quiero morir que tengo 20 años, hombre!'. 'Hay que manchar la camiseta', decían. ¡Uns collons! Al fútbol se juega de pie, cuanto menos te ensucies mejor, señal de que has podido jugar más y te has podido pasar la pelota.
Creo firmemente en esa idea, el balón debe correr, el jugador lo menos posible, el aspecto físico sólo sirve para que el cuerpo del futbolista, responda a la imaginación de su cabeza, y que sea llevada a cabo con la mayor elegancia posible.

Que sigamos disfrutando de los mejores versos futbolísticos por muchos años, aunque los colores sean diferentes, no importa, pero que esto dure muchos años.



sábado, 13 de noviembre de 2010

Muero en cada palabra que escribo.Lentamente. Agonizando en cada una de las letras. Cada frase marca mi senda al suplicio. Sin saber cómo la tinta cambia de color de textura y el cielo se vuelve azul claro entremezclándose con el blanco de las nubes. Perfecta armonía. Maravillosa combinación. Me pierdo en esa paleta de sensaciones que posa ante mis ojos y la pena que sudaba en moldes de lágrimas, se transforma en una perfecta parábola dibujada en mi rostro. Una sonrisa que me invade los ojos, que absorbe las dificultades, que combate los lances y desencuentros del pasado. Es todo instantáneo, mágico, inexplicable. Y el recíproco también se cumple, sin hallar demostración alguna. Como saltar desde un precipicio y sentirse extraordinariamente libre por acariciar el cielo y de repente hallarse tendido en el suelo por un fallo en la amortiguación del racionalismo. Cero, infinito. Reir, llorar. Todo o nada. Esta dualidad que tanto nos desconcierta y que nunca podremos saber a qué responde es muy útil para conocerse bien a sí mismo, para saber cual es el juego que nos traemos entre manos. Sea cual sea la enzima, la neurona o el dios que nos impulsa a sentir esta contradicción repentina, este fuego cruzado de pensamientos y "espasmos" sentimentales, creo que es necesaria y suficiente para entender una cosa, y es que por muy claros que se pongan los días, o por muchas tormentas que tengamos en nuestro interior, sea para bien o para mal, estamos vivos.
Siento ergo sum, y con esto, de momento, me conformo.

Fotografía: Alejandro O. G.
(A veces, un tercio es suficiente para ayudarnos a comprender el juego.)
Dance me to the end of love, espero que esto os sirva para comprender a quien va dirigido, y de dónde ha salido este texto.

lunes, 8 de noviembre de 2010


Aún me quedan unas cuantas vidas como para darme por muerto, aún me queda un acervo de caricias y sonrisas como para considerarme inexistente, aún me quedan unas palabras en el bolsillo de mi camisa y unas historias que contarte y unas mentiras en las que enredarte como para que deis parte de mí defunción.Todavía merodeo por tu sombra y mi sombra, que ya no es una, sino dos, pero de tanto mezclarme contigo ya no sé cual es la mía, y mira que hay difernecia de altura, pero a tu lado me sentía tan pequeño...

Si alguien cerró mi ataud, si alguien tiró toda la ropa de mi armario, si alguien dio el pésame a mis más allegados, ese alguien no me conoce, pues no sabe que cada soplo de aire me da un poco más de fuerza y cada día de lluvia mi espíritu se fortalece.Si algún día te preguntas por mí y no sabes que será de mí, lo mejor que puedes hacer es soltar una sonrisa al aire musitando entre los labios una poesía, seguro que me encuentras y a los dos segundos me tendrás a tu lado repitiéndote los versos al oido.

Fotografía: Alejandro O. G. (gracias por prestarme tu amistad y tus fotos recogidas en un mismo ramo)

martes, 26 de octubre de 2010


Y entre Whiskeys y servilleteros vacíos, una brumosa ola de sentimientos , se derramó hasta alcanzar el suelo, donde reposaban nuestros tristes corazones

lunes, 11 de octubre de 2010

El agua de la ducha golpea incesantemente sobre mi cara, consigue eliminar rápidamente el ensimismamiento provocado por la soledad del piso, Wim Mertens suena a pocos metros del cuarto de baño, pero ella recogió su ropa y dejando "destapado el tubo de pasta de dientes" bajó las escaleras una tras otra hasta llegar a su coche, se sentó frente al volante, hizo un par de llamadas pertinentes, activó a los Rolling y todo el vecindario apreció el mal estado de su tubo de escape. En realidad, únicamente la vi recogiendo la ropa, lo demás es pura invención, puede ser que saltase por la terraza, aunque el portazo que propinó desmiente esa teoría, y que en vez de coger el coche, se marchase en la linea 7. El caso es que virtualmente Wim y yo nos encotramos sólos, yo presto atención a sus acordes y el interactúa conmigo en mis pensamientos disonantes. De vez en cuando, abro los ojos para saberme despierto, el agua sigue corriendo por el pelo y la espalda y entre las heridas de los hombros, juguetea con ese zig-zag, bordeando los cortes como si de un subrayador se tratara, son rasguños de guerra, nada importante en el plano físico, si nos transpoartáramos al reino de las sábanas y los colchones entonces adquirirían un matiz diferente, pero prefiero hablar de trincheras hacia fuera, en este momento, es más sencillo, menos difuso.
Salgo de la ducha y las agujas del reloj me señalan las 16: 05, buena hora para encender el móvil y el router, bajo el volumen al señor Mertens, un par de actualizaciones al blog y un yogur y aún me sobran 10 minutos antes de saltar de tejado en tejado, para averiguar qué coño no le gustó para coger su ropa e irse sin dejar un "Buenos días" escrito en un pos-it, sobre la nevera o unos cuantos besos en el tapper para así tener algún sustento durante el largo día que me espera.

martes, 17 de agosto de 2010



Un océano de nubes colgando sobre mi cabeza, podría confundirse perfectamente con un fractal. Piso el cigarro o lo que queda de él y continúo mis deliberaciones matinales. Demasiada literatura norteamericana, Carver, Ellis, Charles B. ... A veces se agradece la rapidez y la sencilles pero ello conlleva al funeral de la subordinación, condena a la hoguera todo intento de adorno literario.

Suena el teléfono. Sigue sonando. El sonido discontínuo y monótono esta acabando con mi poca paciencia y ha hecho saltar una alarma en mis frecuentes dolores de cabeza. Con todo y con eso no lo descolgaré. En realidad es como si no estuviera, o para ser un poco más claro, no quiero estar.

Decido salir a dar una vuelta por los alrededores. Elijo el itinerario con mayor número de personas para resbalar entre ellas, sin fijarme en ninguno de esos rostros. Desde hace algún tiempo, no mucho, Andrés siempre decide acompañarme. Él no para de hablar con su voz rota y e cierto modo alentadora. Es mi compañía perfecta. Yo no tengo que decir palabra ni me pide atención, por lo que no me impide seguir con mi retahíla, pero a la vez me srive de barrera auditiva contra todo aquello que acompaña a mis zancadas.

En fin, sigamos con lo nuestro. Cielos que se asemejan a fractales, ornamentación contra austeridad literaria, colillas en el suelo, monotonía de la función telefónica, no recuerdo dónde me había quedado. Tal vez, comparando alguna frase de Palahniuk con algún fragmento de Retrato de un joven malvado. Dicto mi sentencia. Siendo ambos muy agradables de leer prefiero la coma antes que el punto y seguido. Fijo a mirada ante un garito que se posa frente a mis narices "On the Rock" y decido entrar a otear el lugar. De repente decido prestar atención a Andrés y por lo que parece lo hago con buen criterio, porque suelta de buenas a primeras:

- El mundo fue pero es lo que hay y siempre será una porquería.

Le doy toda la razón, ante una frase monumental no cabe objeción ninguna. Pero decido tomarme una cerveza con un bocadillo de tortilla para enfocar el mundo desde una perspectiva un poco más apetecible y por ello menos asquerosa. Me despido de Andrés y quedo con él a las siete en el bar del "Hoochie Coochie Man" para naufragar.

jueves, 5 de agosto de 2010


Llevo borradas mil y una frases. No me gusta lo que dicen ni como se juntan una detrás de otra. Parece que algunas palabras estuviesen torcidas y otras al "séver". Malditas. Ninguna encuentra su pareja. Se encuentran desamparadas pero libres. Tal vez se cansaron de ir siempre de la mano. Leo lo que acabo de escribir. Otra vez, una más. No le demos más vueltas, estoy encerrado en el papel. Me deslizo por cada letra y debo de slatar de palabra en palabra para llegar al final, para poder salir, para poder saber qué es lo que quiero decir. Desde el principio sé que no pretendo transmitir nada, pero juego a perderme en el bosque de la literatura para no recordar ni uno sólo de los abrazos que me diste o de los desplantes que me regalaste.

Valiente osadía denominar a esto literatura...

jueves, 29 de julio de 2010


Descubrimos que las sombras no tenían vida y que la vida bajo las sombras era tan mezquina e insatisfactoria como buscar las palabras en bocas ajenas.
No nos valía con mirar al cielo y ver la luna si a su alrededor no podíamos observar la danza de estrellas que ofrece cada noche el lienzo nocturno.
Pedíamos, necesitábamos algo más. Algo diferente. Algo que nos incitase a lavarnos la cara todas las mañanas, a no vestirnos siempre de hastío y desidia. Que cambiase nuestra manera de mirarnos al espejo. Yo ya encontré una razón, un motivo, una alegría, una decepción, unos ojos, unas lágrimas, un folio, una pluma, unas venas, unas palabras y una forma de gritar en voz alta y sin que nadie me escuche, que vivo para contarlo, y mientras lo cuente, bien vamos.
¿Y tú, amigo?

viernes, 27 de noviembre de 2009


Ya no enredo espinas entre las madreselvas de tu mirada para no causar daños colaterales en un kilómetro a la redonda, ni sueño con tus piernas entre mis sábanas para no sentirme sólo en una cama ni a lo largo ni a lo ancho, únicamente, intento no ser carcelero de mí mismo.

Al mismo tiempo, las ratas corren sin ruborizarse lo más mínimo entre toda esa avalancha de gente que no se percata de esas desagradables y roedoras presencias porque su ego no les permite caminar con la cabeza ligeramente inclinada o simplemente llevan la procesión por dentro, poco importa si la causa es una, otra o ambas, el caso es que todos, sin excepción alguna, somos en cierto momento narcisistas y ególatras y nos cuesta ver más allá de nuestras pestañas.

No es mi interés aquí, hacer crítica barata de una sociedad mezquina e impulsada hacia una pusilanimidad insostenible de la que yo ya no soy bucanero, sino Capitán, sin pata de palo, pero con un parche en cada ojo, para suplir mi requisito no concedido. Unos dirán que estoy ciego, otros direis que para lo que hay que ver... y yo digo que ni una ni la otra. Veo la oscuridad y ya es mucho, demasiado, y veo un par de corazones cansados de encuadrarse en la misma foto, hace tiempo dejé de escuchar la complicidad de las miradas y sin embargo escucho fervientemente un rugido de tripas y arañazos en la pared, así como las lentas pisadas sobre cristales rotos, en un camino vidrioso y finito donde toda la opacidad se refleja lenta pero afiladamente.

Algunos no entenderán este texto, los menos lo leerán hasta el final, a los priemeros avisarles que yo tampoco lo entiendo y no pienso molestarme en ello, a los segundos, mis agradecimientos más sinceros,pero recalcar que en las primeras lineas se encuentra la vacuidad que quería contar y es que por no soñar esta noche contigo tengo que escribir antes de acostarme, unas cuantas lineas para dejar de pensar en tí.
Imagen: Fotograma de Hiroshima, mon amour
Dirigida por: Alain Resnais

domingo, 8 de noviembre de 2009


Qué difícil es distinguir el horizonte ante la inmensa cercanía de una imagen, pero por mucho que estiramos los brazos, siempre se quedan cortos para estar un poco más cerca de aquello que ansíamos atrapar porque cerramos la mano y cuando abrimos el puño para observar lo conseguido, el aire nos golpea en el rostro sin saber a ciencia cierta , si verdaderamente, hemos sido capaces de asir el viento.
Esta historia se repite una y mil veces en nuestro tránsito vital, no sabemos nunca qué aprendemos ni que aprehendemos, ni somos conscientes de todas esas gaviotas que se escapan de nuestros dedos tras bordear el mar, no sabemos ver más allá de nuestras pestañas, ni sentir más acá de un abrazo.
¿ Y qué importa todo esto cuando me separa todo un mar de mi hogar? Cuando miro al mar la metafísica queda reducida a un pequeño grano de arena sobre el que se asientan mis pies, la brisa alborota mis sentidos y atora la razón, sólo sé distinguir el contínuo fluir de las olas y esa voz tan conocida que me habla con tal cercanía que mis brazos sí que consiguen abrazarla.
Desde Liverpool, Titán pa´tus cojones de nuevo.
Gracias Laura por la foto y por todas las heridas tapadas a golpe de sonrisas

domingo, 18 de octubre de 2009

Al final, esperando y nos cabrá el mundo en una mano
-Nacho Vegas -

Esperar esperando algo, un beso, un ¿qué hay de nuevo?, un volvamos, un adios merecido.Esperar para volver a sonreir, esperar desolado a que llegue un hombro amigo, esperar en el aeropuerto para perderte y reencontrarte entre la multitud.Existen un sin fin de esperas, y un millón de vicisitudes para esperar, sin embargo, son muy pocas las personas que merecen el privilegio de ser esperadas.
En mi caso espero el fin, sentado, escribiendo las últimas palabras, vosotros esperáis que la pluma vuelva al tintero y firme unas lineas que llevan esperando en mi cabeza días y días y en este vaivén de esperas, esta noria de esperantos y esperanzas, este vals donde finalmente nos agarramos con cuerdas vosotros y yo, para deciros que no merezco vuestra espera y sin embargo no merecéis esperar ni un minuto más, se crea una tela de motivos estampados que me permiten refugiarme tras un papel en blanco, para deciros, con el rostro tapado, gracias por la atención, gracias por estar esperando.

miércoles, 15 de julio de 2009


El lóbrego sentimiento que sigue al arrepentimiento, no es otra cosa, que la percepción de un daño causado sin alardes de victoria, sin champagne ni alevosía, sin la resaca posterior al triunfo.

Es el llanto obligado de la conciencia, es el sabor a whiskey añejo corriendo por las venas del desaliento.


Y ese malestar que surge y no te permite cruzar el espejo, ni pensar más de un segundo en tí mismo, ni abrir la boca para bostezar, no sea, que el bostezo contenga altas dosis de ponzoña. Es un estado de luto y silencio estruendoso, de oscuridad resplandeciente, de ser y no ser, de fijar la mirada en la luz más próxima y romper a llorar para poder sufrir en primera persona el dolor provocado, las lágrimas que otros derramaron por ti.


El arrepentimiento puede llegar a doler más que cualquier otro mal, pero arrepentirse en cambio, es símbolo de libertad de elección. La elección del error tiene como imagen la elección de sentir lo sentido, de amar lo dañado.



domingo, 12 de julio de 2009

Después de arder el fuego ya es sólo humo
- Extremoduro -

Que difícil se hace echar la vista atrás y ver un manojo de flores cogidas todas ellas con recuerdos ya deshilachados por una brisa cargada de broza que sin piedad alguna deshace esos nudos que parecían perpétuos. Que duro puede ser el pasado, aunque sea el pasado más próximo, ayer,anoche incluso, todo parece desmoronarse sin un motivo aparente,´únicamente acompasado con una inercia que resultaba innecesaria y por supuesto, la inercia siempre carece de fundamentos racionales, los únicos fundamentos que conoce la inercia y ciertas situaciones son puramente físicos, completamente irrefrenables.
Llega la oscuridad y con ella la soledad que dan las luces de las farolas y todo entra en una cinta de Moebius donde mil caras aparentemente diferentes son la misma cara, donde todos los sentiminetos bailan y hacen cambios de pareja pero en realidad es un mismo sentimiento el que baila consigo mismo alternando frac con pantalones piratas , melena con gomina.
Y en ese trance, en ese estado de shock en que la misma idea gira sobre si misma y vuelve a girar el fuego que sigue ardiendo se desanima porque parece todo humo alrededor y el humo ya no soporta al fuego.

jueves, 2 de julio de 2009


Malditos sean los segundos que a la vuelta de su esquina deparan un ramo de besos prohibidos. Malditos aquellos que se detienen a esperar que esa esquina les doble a ellos.

¿Quién dijo que la vida era sueño? precisamente la más asombrosa cualidad de los sueños es su aleatoriedad, el dormirte pensando o soñando soñar sueños insoñables. Todo lo contrario de la vida, que es una partida con las cartas levantadas, desconoces que te sucederá en la siguiente partida, pero conoces perféctamente todo el inventario de jugadas sólo tienes que saber elegir la apropiada en cada momento.

Estas reglas del juego las hemos impuesto nosotros, y por eso estamos cómo estamos, llenos de pensamientos pero vacíos de sentimientos, vacíos de instinto, curados de nudos en el estómago.

Apostar sobre seguro no es vivir, es simular, ya no se apuesta a caballo perdedor porque la película que interpretamos eliminó ese tipo de escenas por falta de sensibilidad del espectador. Y es que el arte de vivir huele a todo menos a improvisación, menos a arte.

miércoles, 17 de junio de 2009


En un ir y venir de lágrimas nuestra vida se esfuma como Tim Robbins en Cadena Perpétua, no sabemos que hay detrás de ese retrato de Rita Hayworth clavado con chinchetas en la pared, nosotros lo miramos una y otra vez, quedamos embelesados con su melena, con su mirada penetrante, con esa suavidad que desprende, con la intención de seducirla, de agarrarla por esa cintura perfecta, de llevarla lejos del casino y que en una habitación completamente vacía se quite lentamente el guante, poco a poco, delicadamente, sensualmente, ella sólo debe ocuparse del guante, que yo, conocedor de su falta de pericia con las cremalleras, llevo largos meses practicando con las faldas de los escaparates, con las faldas de los trenes, con las faldas de mis amantes.

Repentínamente me despierto y veo que el retrato sigue en su sitio, con la misma pose, con la misma mirada, con la misma melena, con los guantes... obviamente no hay habitaciones vacías ni cremalleras que romper con los dientes, todo era producto de ese erotismo que conllevan los sueños, y la decepción es terrible, trágica, y entonces tengo unas ganas terribles de romper a llorar y lo hago sin ningún tipo de pudor, con total libertad, nadie nos pone trabas a la hora de llorar, a veces no es el momento ni el lugar oportuno, pero el lecho siempre es el sitio perfecto para desgastar los sueños irrealizados, las ilusiones rotas, y todos los restos van a parar al colchón y se van litificando lentamente, se cumple el proceso de las rocas erosión, transporte etc

Despues de este duelo de floretes desgastados la realidad siempre vueleve a la cama con una vizcaina clavada entre dos costillas, y se acuesta sobre rocas somnolientas sin pensar que hay detrás del retrato de Rita, sin saber que la vida picará un trozo de tabique esta noche, como de costumbre, hasta que finalmente consiga escapar-

domingo, 10 de mayo de 2009


Una, dos, tres, tres eran las lágrimas que se derramaban por su mejilla, tres eran los sueños que se desvanecían por el vacío de su cuerpo, tres serán las cicatrices que se trasparentarán a través de su pecho. Yo la vi llorar, puedo dar testimonio de ello, lloraba , sus ojos se ensombrecían, mientras el rimmel naufragaba en una de esas tres lágrimas. Ella que tanto tiempo había estado preparándose para besar sus labios, había pintado cuidadosamente su rostro para mostrarse ante él como un reflejo de Jean Hebuterne y que el pincel de sus besos perfilase toda su figura, hasta hacer de ella una obra inmortal, una obra que desprendiese sudor y lascivia en cada pincelada, lo que no sabía es que Amadeo nunca llegaría, nunca saldaría los besos pendientes y es que el amor no se paga a plazos, ni acepta cheques firmados con la tinta del olvido, porque amar no es una represalía ni un corolario, sino un fin en sí mismo. Y por eso lloraba con el movil en las manos, porque yo la vi llorar, no es que buscase una protagonista para esta historia, ella lloraba porque todo había terminado , porque en el aire se respiraba la despedida, porque él nunca más la retrataría. Nadie prestaba atención a sus sollozos, estaba sola apoyada en la pared, buscando un equilibrio que no encontraba en sí misma, ella tampoco se percataba de los que cruzabamos su campo visual, y es que ella ya no era ella , ya no quedaba rastro de Jean Hebuterne, ni siquiera rastro de su cuerpo, pero yo la vi llorar, yo vi como caían los sueños uno a uno, zas , zas , zas hasta contar tres , y vi como una vez en suelo se bañaban en el mar de sus tres lágrimas, una , dos y tres. Lo que nadie verá son sus tres cicatrices clavadas a fuego en su pecho, y es que la soledad, el desamparo y las ganas de morir son demasiado personales como para ser pintadas y demasiado oscuras para verse a la luz del sol.

viernes, 1 de mayo de 2009


Me siento frente al ordenador y comienzo a escribir, porque no tengo nada que decir, porque nada relevante ha sucedido, por eso escribo, por el simple placer de tejer palabra tras palabra, por el mero hecho de enfrentar a la poética frente a la arquitectura. Y es que ¿a quién le importa lo que me suceda? A nadie compadre, a nadie me respondo a mi mismo y entonces ¿Por qué no saliste al encuentro de la noche en vez de amontonar vocablos inconexos? Porque la noche ya me conoce, y le debo muchas rondas en las barras de esos bares en los que huele a tabaco y a recién fregado y la gente entra y sale y sale y entra de una manera totalmente desacompasada, sin saber muy bien porqué hace ni una cosa ni la otra, simplemente porque en esos lugares no encuentra lo que andaba esperando durante toda la semana, el chico con el jersey de rayas que estaba el sábado pasado hoy no aparece y por tanto ya no tiene sentido seguir oyendo esa música y la chica de la diadema verde con la que hablaste hace un par de viernes parece que se retrasa ¿por qué no salimos fuera? y ese es el ciclo de la noche para algunos, para la mayoría. La noche es el juez que imparte justicia impepinablemente jornada tras jornada, en el caso concreto de cada acusado, como ya he anunciado yo no tengo nada que contar puesto que no me ha sucedido nada, por ese motivo en cuanto apague el Pc, me acostaré y mañana será otro día y otro juicio al que asistir, en cambio a otros, les espera una dura sentencia todavía.
Como podeis ver, sentarse a escribir sin premeditación y sin un esquema léxico-poético sobre el que sustentarse es todo un desastre para el lector, porque el lector busca algo, dentro de este saco de frases descolocadas y oraciones metidas a presión, busca por lo menos una idea que le sirva para algo o por lo menos una oración que le parezca graciosa o le resulte conmovedora, pero les adelanto y mi información es de primera mano, tanto que mi mano en este momento es el cerebro que guía la ruta de este texto, que aquí, en esta entrada, no van a encontrar nada de provecho, y es que es una chistera sin conejo, un bolsillo de Doraemon sin gorrocoptero, simplemente es un pasatiempos que un servidor se ha buscado, para plasmar su vanidad a modo de literatura y por eso escribo , con la certeza (carente de fundamentos) y la esperanza, aunque certeza y esperanza pueden llegar a ser contradictorias, de que habrá algún curioso que se dejará caer pro aquí para ver qué ha escrito un átomo insignificante como yo. Y por eso escribo, para hacer de mi vanidad un pasatiempos.

domingo, 12 de abril de 2009

Esta mañana Espejo me ha pedido explicaciones, me ha reprochado que ya no soy el mismo que hace un tiempo, que mis miedos se han ido refugiando en los kilos que me sobran, que ya no soy el niño que buscaba su personalidad en su reflejo, y que por tanto hemos perdido el contacto.
Y no le falta razón, es cierto que hace mucho tiempo que nuestra relación se redujo a un Buenos dias y a los típicos Joder vaya pelos pero como bien le he dicho cada día su sinceridad me hace más daño y es que a veces la realidad es demasiado ponzoñosa como para afrontarla. Y es que como decía Baudelaire, busco se sublime contínuamente, pero en realidad ,contínuamente la mediocridad es lo que llevo junto al B3 a modo de credencial, y eso es lo que me hace ver Espejo y para oir eso pues prefiero que se meta las palabras por el mismísimo ojete.