viernes, 27 de noviembre de 2009


Ya no enredo espinas entre las madreselvas de tu mirada para no causar daños colaterales en un kilómetro a la redonda, ni sueño con tus piernas entre mis sábanas para no sentirme sólo en una cama ni a lo largo ni a lo ancho, únicamente, intento no ser carcelero de mí mismo.

Al mismo tiempo, las ratas corren sin ruborizarse lo más mínimo entre toda esa avalancha de gente que no se percata de esas desagradables y roedoras presencias porque su ego no les permite caminar con la cabeza ligeramente inclinada o simplemente llevan la procesión por dentro, poco importa si la causa es una, otra o ambas, el caso es que todos, sin excepción alguna, somos en cierto momento narcisistas y ególatras y nos cuesta ver más allá de nuestras pestañas.

No es mi interés aquí, hacer crítica barata de una sociedad mezquina e impulsada hacia una pusilanimidad insostenible de la que yo ya no soy bucanero, sino Capitán, sin pata de palo, pero con un parche en cada ojo, para suplir mi requisito no concedido. Unos dirán que estoy ciego, otros direis que para lo que hay que ver... y yo digo que ni una ni la otra. Veo la oscuridad y ya es mucho, demasiado, y veo un par de corazones cansados de encuadrarse en la misma foto, hace tiempo dejé de escuchar la complicidad de las miradas y sin embargo escucho fervientemente un rugido de tripas y arañazos en la pared, así como las lentas pisadas sobre cristales rotos, en un camino vidrioso y finito donde toda la opacidad se refleja lenta pero afiladamente.

Algunos no entenderán este texto, los menos lo leerán hasta el final, a los priemeros avisarles que yo tampoco lo entiendo y no pienso molestarme en ello, a los segundos, mis agradecimientos más sinceros,pero recalcar que en las primeras lineas se encuentra la vacuidad que quería contar y es que por no soñar esta noche contigo tengo que escribir antes de acostarme, unas cuantas lineas para dejar de pensar en tí.
Imagen: Fotograma de Hiroshima, mon amour
Dirigida por: Alain Resnais

1 comentario:

Esperanza Escribano Claramunt dijo...

No esperarás que me crea que tú ya no lees nada en las miradas...aunque a rotos yo también me quedo más con el sonido de las tripas, y se me olvida que me he puesto a criticar al equipo del que soy entrenadora, y se me olvida que hace tiempo que no veo, y me odio por saberme tan hipócrita y seguir entrenando a esta panda de tuertos...