domingo 8 de noviembre de 2009


Qué difícil es distinguir el horizonte ante la inmensa cercanía de una imagen, pero por mucho que estiramos los brazos, siempre se quedan cortos para estar un poco más cerca de aquello que ansíamos atrapar porque cerramos la mano y cuando abrimos el puño para observar lo conseguido, el aire nos golpea en el rostro sin saber a ciencia cierta , si verdaderamente, hemos sido capaces de asir el viento.
Esta historia se repite una y mil veces en nuestro tránsito vital, no sabemos nunca qué aprendemos ni que aprehendemos, ni somos conscientes de todas esas gaviotas que se escapan de nuestros dedos tras bordear el mar, no sabemos ver más allá de nuestras pestañas, ni sentir más acá de un abrazo.
¿ Y qué importa todo esto cuando me separa todo un mar de mi hogar? Cuando miro al mar la metafísica queda reducida a un pequeño grano de arena sobre el que se asientan mis pies, la brisa alborota mis sentidos y atora la razón, sólo sé distinguir el contínuo fluir de las olas y esa voz tan conocida que me habla con tal cercanía que mis brazos sí que consiguen abrazarla.
Desde Liverpool, Titán pa´tus cojones de nuevo.

jueves 22 de octubre de 2009


Indiferente me es por dónde comenzar, pues de nuevo al mismo punto llegaré de vuelta

-Parménides-


Extraño cruce de sentimientos el que aflora en los rincones más indómitos de esas almas extenuadas y resplandecientes ante el ideal del amor. Ya nadie cree en ello y no les culpo, es muy comprensible y ciertamente coherente.

¡¡ Goethe ha muerto !! haciendo una comparativa con la frase célebre de su compatriota Nietzsche, pero no se ha suicidado como su criatura, nosotros hemos decidido claverle en la cruz, y es que el Romanticismo que empezó con él, hoy es únicamente un vodevil, una farsa, una contradicción de temperaturas. Los abrazos están descatalogados ahora ha salido el género de los "toques" o del teléfono, pero se ha perdido todo indicio de sinceridad, comprensión y sobre todo preocupación por el compañero o la compañera.

miércoles 21 de octubre de 2009


PROYECTO DE UN BESO

Te mataré mañana cuando la luna salga

y el primer somormujo me diga su palabra

te mataré mañana poco antes del alba

cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños

y será como cópula o semen en los labios

como beso o abrazo, o como acción de gracias

te mataré mañana cuando la luna salga

y el primer somormujo me diga su palabra

y en el pico me traiga la orden de tu muerte

que será como beso o como acción de gracias

o como una oración porque el día no salga

te mataré mañana cuando la luna salga

y ladre el tercer perro en la hora novena

en el décimo árbol sin hojas ya ni savia

que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra

te mataré mañana cuando caiga la hoja

decimotercera al suelo de miseria

y serás tú una hoja o algún tordo pálido

que vuelve en el secreto remoto de la tarde

te mataré mañana, y pedirás perdón

por esa carne obscena, por ese sexo oscuro

que va a tener por falo el brillo de este hierro

que va a tener por beso el sepulcro, el olvido

te mataré mañana cuando la luna salga

y verás cómo eres de bella cuando muerta

toda llena de flores, y los brazos cruzados

y los labios cerrados como cuando rezabas

o cuando me implorabas otra vez la palabra

te mataré mañana cuando la luna salga,

y así desde aquel cielo que dicen las leyendas

pedirás ya mañana por mí y mi salvación

te mataré mañana cuando la luna salga

cuando veas a un ángel armado de una daga

desnudo y en silencio frente a tu cama pálida

te mataré mañana y verás que eyaculas

cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas

te mataré mañana cuando la luna salga

te mataré mañana y amaré tu fantasma

y correré a tu tumba las noches en que ardan

de nuevo en ese falo tembloroso que tengo

los ensueños del sexo, los misterios del semen

y será así tu lápida para mí el primer lecho

para soñar con dioses, y árboles, y madres

para jugar también con los dados de noche

te mataré mañana cuando la luna salga

y el primer somormujo me diga su palabra.
Leopoldo María Panero, El último hombre (1983)

domingo 18 de octubre de 2009

Al final, esperando y nos cabrá el mundo en una mano
-Nacho Vegas -

Esperar esperando algo, un beso, un ¿qué hay de nuevo?, un volvamos, un adios merecido.Esperar para volver a sonreir, esperar desolado a que llegue un hombro amigo, esperar en el aeropuerto para perderte y reencontrarte entre la multitud.Existen un sin fin de esperas, y un millón de vicisitudes para esperar, sin embargo, son muy pocas las personas que merecen el privilegio de ser esperadas.
En mi caso espero el fin, sentado, escribiendo las últimas palabras, vosotros esperáis que la pluma vuelva al tintero y firme unas lineas que llevan esperando en mi cabeza días y días y en este vaivén de esperas, esta noria de esperantos y esperanzas, este vals donde finalmente nos agarramos con cuerdas vosotros y yo, para deciros que no merezco vuestra espera y sin embargo no merecéis esperar ni un minuto más, se crea una tela de motivos estampados que me permiten refugiarme tras un papel en blanco, para deciros, con el rostro tapado, gracias por la atención, gracias por estar esperando.

domingo 23 de agosto de 2009

Busqué versos en las ranuras de todas mis cremalleras porque no tenía nada que darte. Tu venías a cada cita vestida con tus mangas de los jerseys más largas que tus brazos, yo enloquecía solo con verte, tú deslumbrabas como Orión en invierno. Nos besábamos como si fuera el primero o el último, por si acaso no había otra oportunidad.
Todo eso resulta tan lejano, que por primera vez tengo miedo al fuimos, al estábamos. A mí me quedan pocas ganas de escribir, no sé si es por el cambio de tu mirada, o es que tu sonrisa ha disminuido, pero me encantaría que con el trabajo de los dos, pueda escribir los versos más tristes pero más hermosos cada noche.

martes 21 de julio de 2009

Hay veces que tener una vida acomodada duele, no pesa sobre las espaldas, pesa en cada respiración, pesa en el alma.

http://www.youtube.com/watch?v=9taAXXPcVSY

domingo 19 de julio de 2009


"¿ Cómo se corrige el error de estar vivo?¡ He visto muchos muertos pero no he aprendido cómo se muere uno!


Alberto Méndez, Manuscrito encontrado en el olvido