Con la tranquilidad de un día cualquiera, me levanto y sin levantar la persiana decido construir un mundo paralelo, un mundo personalizado, al que decido llamar "Mundo complejo".
Como toda buena construcción, comienzo por los cimientos. Un eje horizontal formado por grandes dosis de realidad, para recordarme, que incluso en lo onírico, lo real está presente. A continuación levanto una viga perpendicular a lo real, señalando al infinito, allí "donde habite el olvido" y lo denomino "eje imaginario". Gracias a esta última pieza, es este mundo complejo puedo hacer cosas increíbles, puedo tocar el cielo más alto, puedo bajar al infierno más humeante, pero mi techo y mi suelo siempre está en lo real, nada de optimismos ni derrotas totales.
En mi mundo cabe todo, lo natural, lo entero, lo racional y muchos más condimentos siempre que se atengan a ciertas normas.
Decido entonces darle un toque más pictórico y lo difumino todo con nubes dispuestas a soltar las lluvias más violentas y salvajes, le da un toque demasiado melancólico, pero pienso que para poner la alegría que le falta ya estoy yo, que me sobra, que rezumo pasiones y desenfrenos en este ataque creativo.
Mi mundo no entiende de medidas ni de distancias, no importa la trayectoria que tomes para llegar de un punto a otro, el trabajo es el mismo, en ciertas condiciones puede ser hasta nulo.
Pero como en todos los lugares, existen problemas, pequeños puntos, donde todo lo anterior se convierte en nada, donde todas las ventajas se van al carajo, pero que por el contrario, aportan una hermosa riqueza emocional al lugar. Las llamo, "Singularidades".
Son pequeños agujeritos por donde se escapa todo lo anterior, donde los problemas que surgen son complicados de resolver,, es una "Zona cero" donde aparecen todos mis miedos, donde he condensado todo lo que soy y no concuerda con el resto. Mis confrontaciones más íntimas jugándose la vida en dicho punto, pero que con trabajo y esfuerzo consigo llegar a ese punto exacto, a esa singularidad y puedo ver un fuerte rayo de luz que antes era tapado por las nubes, un rayo de luz que da aliento al caminar, y sosiego en el receso.
Así te veo a ti, una "singularidad" en mi plano más complejo, una "Zona Cero" en la que mis temores se defienden a capa y espada, pero cuyo resultado, merece con mucho , la pena y el TODO.
SAMSORYUM
Únicamente; para no ser carcelero de mí mismo
miércoles, 21 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
"Maldita dulzura la tuya" Vetusta Morla
Allí no olía a alcohol, todavía.Venías a lo lejos, allí, una pequeña sombra en el infinito, una pequeña luz en la noche. Fue fácil encontrarnos y mucho mas simple perdernos. Miles de kilómetros separando la realidad difusa, de una realidad mucho más cruda, mucho más fría, completamente sangrante.
Sesenta amaneceres con sabores diferentes, rayos de sol que brillan por su ausencia, allí donde todo empieza, lejos de aquí, donde yo me encuentro, donde yo termino, donde tú no estás, donde dejaste huella.
Que la vida no se puede contar en un folio, lo aprendí hace mucho. Que tus caricias no admiten ni un croquis, ni un mapa a escala, lo asimilé hace unos días. Los días raros, en que el espacio no era una incógnita, y la velocidad era una constante marcada por dos latidos diferentes, dos latidos que batían las alas al mismo ritmo y que dejaban al tiempo cogido por las leyes de la física.Un tiempo que supimos contrastar, aunque no era la solución del problema.
Viniste, te vi y vencimos. Esa victoria que siempre viene acompañada de la posterior soledad.
La soledad de los que duermen en habitaciones separadas, de los que desayunan cafés distintos, en lugares remotos. La soledad de los números primos.
Allí no olía a alcohol, todavía.Venías a lo lejos, allí, una pequeña sombra en el infinito, una pequeña luz en la noche. Fue fácil encontrarnos y mucho mas simple perdernos. Miles de kilómetros separando la realidad difusa, de una realidad mucho más cruda, mucho más fría, completamente sangrante.
Sesenta amaneceres con sabores diferentes, rayos de sol que brillan por su ausencia, allí donde todo empieza, lejos de aquí, donde yo me encuentro, donde yo termino, donde tú no estás, donde dejaste huella.
Que la vida no se puede contar en un folio, lo aprendí hace mucho. Que tus caricias no admiten ni un croquis, ni un mapa a escala, lo asimilé hace unos días. Los días raros, en que el espacio no era una incógnita, y la velocidad era una constante marcada por dos latidos diferentes, dos latidos que batían las alas al mismo ritmo y que dejaban al tiempo cogido por las leyes de la física.Un tiempo que supimos contrastar, aunque no era la solución del problema.
Viniste, te vi y vencimos. Esa victoria que siempre viene acompañada de la posterior soledad.
La soledad de los que duermen en habitaciones separadas, de los que desayunan cafés distintos, en lugares remotos. La soledad de los números primos.
viernes, 18 de noviembre de 2011
En la derrota todos somos iguales. Todos sucumbimos ante un futuro incierto. La derrota trae consigo un saco agujereado de dudas que caen en hilera dibujando un Kandisky alrededor de tu sombra. La derrota te agarrota, cambia el espejo de tu cuarto de baño, hasta modifica el sabor de tu dentífrico.
Soy un perdedor crónico en esta acera sobre la que se acolchan mis pasos y es que pierdo conmigo mismo cada noche. Suelo descender cada temporada a 4ª regional en las relaciones sentimentales y por si fuera poco, escucho a Nacho Vegas diariamente.
Por eso sé de lo que hablo. Sé lo que es perder los autobuses interurbanos tras correr los 100 metros lisos (o no tan lisos). Conozco suficientemente bien el fracaso que produce un "No" a destiempo, una frase mal abrochada y una bragueta abierta y desconocida en las manos de tu pareja.
El consuelo que me queda, es que en la derrota todos somos iguales. Guapos o feos, ricos o vagabundos, pero al fin y al cabo perdedores y perdidos en este saber vivir "a pesar de".
Soy un perdedor crónico en esta acera sobre la que se acolchan mis pasos y es que pierdo conmigo mismo cada noche. Suelo descender cada temporada a 4ª regional en las relaciones sentimentales y por si fuera poco, escucho a Nacho Vegas diariamente.
Por eso sé de lo que hablo. Sé lo que es perder los autobuses interurbanos tras correr los 100 metros lisos (o no tan lisos). Conozco suficientemente bien el fracaso que produce un "No" a destiempo, una frase mal abrochada y una bragueta abierta y desconocida en las manos de tu pareja.
El consuelo que me queda, es que en la derrota todos somos iguales. Guapos o feos, ricos o vagabundos, pero al fin y al cabo perdedores y perdidos en este saber vivir "a pesar de".
martes, 12 de julio de 2011
Al final del largo pasillo
Una voz irrumpe en las tinieblas.
Una marea sonora,
Un estallido gutural,
Una perturbación nocturna
Que desfibrila el corazón.
Es la "voz de los escombros",
La voz de los sin voz.
No temas. Tan sólo aulla,
Tan sólo ladra. Tan sólo jadea.
Tu miedo no atiende a razones.
Su vida, está en tus manos.
Una voz irrumpe en las tinieblas.
Una marea sonora,
Un estallido gutural,
Una perturbación nocturna
Que desfibrila el corazón.
Es la "voz de los escombros",
La voz de los sin voz.
No temas. Tan sólo aulla,
Tan sólo ladra. Tan sólo jadea.
Tu miedo no atiende a razones.
Su vida, está en tus manos.
jueves, 19 de mayo de 2011
Cuando uno no sabe expresar lo que siente en un momento determinado, cuando las palabras se zancadilllean unas a otras, cuando el corazón se estanca, hago mías las palabras ajenas. Porque a veces un "gracias", no vale. Porque a veces, todo, se queda corto.
"Ahora, años depués, te miro y tengo tantas cosas que decirte...
Pero callo. Tu mirada me deja sin palabras."
"Ahora, años depués, te miro y tengo tantas cosas que decirte...
Pero callo. Tu mirada me deja sin palabras."
martes, 10 de mayo de 2011
Viniste a que te inundase de halagos tu hábitat solitaria o por lo menos a que intentase atenuar ese tú tan insatisfecho que vaga de un lado para otro con tal de no tener más de dos minutos seguidos la cabeza perdida en otro mundo que no es el tuyo.
Viniste a vestirme y desvestirme con mis palabras que se remiendan unas a otras constantemente con tal de tapar y esconder ese tropo, que siempre aparece, siempre que estás tú delante.
Tu tú instisfecho, mi yo maltrecho, y es un hecho que mirarte ... mirarte. Si yo supiera mirarte no me pasaría noches en vela, ni sangraría tinta por las venas. Si yo supiera mirarte, lo diría todo con una palabra. Una palabra que no sería ni tequiero, ni amor, ni dinero, tampoco sería felicidad, ni amor, sería incapacidad. Incapacidad de poder comprenderte, de poder hablarte sin encontrar el vacío en mi triste palabrería de barrio. Incapacidad, de tantas cosas.
Yo con mis yoes paseando entre adoquines de barro. Tú y mis yoes paseando entre caminos asfaltados. Tu y yo, perdidos en el desierto, en el desierto de la incapacidad, caminado en una fina cuerda, en la que cada paso supone una contracción cardiaca y en la que cada retroceso significa una llantina al corazón.
Viniste a vestirme y desvestirme con mis palabras que se remiendan unas a otras constantemente con tal de tapar y esconder ese tropo, que siempre aparece, siempre que estás tú delante.
Tu tú instisfecho, mi yo maltrecho, y es un hecho que mirarte ... mirarte. Si yo supiera mirarte no me pasaría noches en vela, ni sangraría tinta por las venas. Si yo supiera mirarte, lo diría todo con una palabra. Una palabra que no sería ni tequiero, ni amor, ni dinero, tampoco sería felicidad, ni amor, sería incapacidad. Incapacidad de poder comprenderte, de poder hablarte sin encontrar el vacío en mi triste palabrería de barrio. Incapacidad, de tantas cosas.
Yo con mis yoes paseando entre adoquines de barro. Tú y mis yoes paseando entre caminos asfaltados. Tu y yo, perdidos en el desierto, en el desierto de la incapacidad, caminado en una fina cuerda, en la que cada paso supone una contracción cardiaca y en la que cada retroceso significa una llantina al corazón.
jueves, 28 de abril de 2011
Es para mí un honor y toda una satisfacción poder compartir esta foto con Ana María Matute, el nuevo premio Cervantes. Desde aquí quiero darle todo mi agradecimiento por esta mañana tan estupenda que nos ha hecho pasar y por brindarnos una frase tan maravillosa como la que escribo a continuación. " Esta gran historia que es la vida esta formada de historias muy pequeñitas pero que verdaderamente, son las importantes."jueves, 21 de abril de 2011

Todas las almohadas de las casas que abarcan mis ojos, están ocupadas por esas personas que se entregan cada noche al placer de dormir. Sus sueños van carretera abajo, naufragando por un desfiladero peatonal y haciéndose añicos al entrar por una alcantarilla. Yo los estoy pisando. Me siento como el "Coloso" de Goya, enorme, descomunal, intratable, pisando todos esos sueños sin piedad, disfrutando con todos y cada uno de los que aplasto, mientras una lluvia inesperada choca incesante sobre mi cara. Destructor de sueños. ¿Poético?, ¿romántico?. Idiota en todo caso. Cada noche nos sentimos un poco más realizados o más hundidos que los demás. Parece que hemos terminado una etapa y necesitamos una comparación, un listón para medirnos respecto a los demás, para sentirnos completos y satisfechos tenemos la necesidad de pensar, que hoy hemos dado un paso al frente, que hemos conseguido algo que nos destaca frente al resto, que en la carrera de la vida hemos ganado ventaja en estos 400 metros/día. Por el contrario, otros días nos acostamos y nos acurrucamos en la cama, porque nos sentimos infinitamente pequeños, acomplejados, desanimados con nuestra etapa. Parece que las sábanas son un tornado, del que no podemos escapar, y empezamos a girar y girar, envueltos en una espiral, de reflexiones y sentimientos, cada vez más alentadores, cada vez más somnolientos.
El día se termina y yo sigo pisando sueños. Sigo machacando los mismos sueños una y otra vez y me creo con el derecho de opinar o interactuar en los sueños ajenos. ¿Altivez?, ¿crispación?.
Llueve, y yo continúo en la strada, caminando a la deriva-da igual la dirección y el sentido, simplemente camino para humedecer mi interior, seco y estancado, para que fluyan unas cuantas preguntas que han surgido y necesitan ser respondidas. Si aplasto los sueños ajenos, ¿ es que ya no soy capaz de soñar? o tal vez he cumplido todos mis sueños...
El día se termina y yo sigo pisando sueños. Sigo machacando los mismos sueños una y otra vez y me creo con el derecho de opinar o interactuar en los sueños ajenos. ¿Altivez?, ¿crispación?.
Llueve, y yo continúo en la strada, caminando a la deriva-da igual la dirección y el sentido, simplemente camino para humedecer mi interior, seco y estancado, para que fluyan unas cuantas preguntas que han surgido y necesitan ser respondidas. Si aplasto los sueños ajenos, ¿ es que ya no soy capaz de soñar? o tal vez he cumplido todos mis sueños...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)