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jueves, 19 de mayo de 2011

Cuando uno no sabe expresar lo que siente en un momento determinado, cuando las palabras se zancadilllean unas a otras, cuando el corazón se estanca, hago mías las palabras ajenas. Porque a veces un "gracias", no vale. Porque a veces, todo, se queda corto.

"Ahora, años depués, te miro y tengo tantas cosas que decirte...
Pero callo. Tu mirada me deja sin palabras."

jueves, 9 de diciembre de 2010


A veces, tan solo a menudo, cuando todo gira en sentido inverso o "contragira", apareces tú, asomada a una ventana pequeñísima, haciendo un pequeño ruído, pero sin llamar la atención, eso sólo lo hace el vaivén de tus caderas, tan descaradas y frágiles como cada palabra que resbala de tus labios. Sin darme cuenta, me veo envuelto en tu mundo, inmerso en tu cabeza, escuchando esas cosas que a veces no te atreves a contar, pero que te queman por dentro, sin que te des cuenta, sin que sientas la herida abrirse, te van mordiendo poco a poco, hasta que pasados los días, acabas lanzando piedras verdes sobre mi ventana chiquitita. Has notado la hemorragia y necesitas curarla con "pastillas para no soñar", con tiritas que de vez en cuando ponemos los pobres indigentes, los que no tenemos nada más que ofrecer, sólo nuestro silencio y esa dosis de atención que todos necesitamos. Cuando se apaga la luz de tu escritorio y el tic-tac del reloj se sincroniza con los latidos de tu enorme corazón, sé perfectamente que lloras, que lloras largo y tendido, que piensas que te han dado un mundo, tres tallas grande, que nunca conocerás al costurero que te consiga hacer un "traje" a tu medida, un "traje" que te haga sonreir, que te cubra la mano con palomas y laurel, que te trace sonrisas en coordenadas polares y faciales. Y no entiendes que el mundo se quedaría pequeño si decidieses salir a la calle con la cabeza en alto, bolso en mano y chascando los dedos al compás de los pasos. Que únicamente con reirte, de esa forma en que lo haces, algunos venderían hasta su BMW por el mero hecho de hacerse propietarios de algo tan natural.

Tal vez te falte picardía y te sobre bondad. Posiblemente, en este duro intercambio de golpes que es la vida, pierdas a menudo, y es que los problemas a menudo te deseuilibran tu magnífico juego de piernas. Pero si me lo permites, si y solo si, me lo permites, puedo ofrecerte un consejo, uno de los pocos q me quedan, cogido con alfileres en mis harapos. Con la premisa de que me hayas permitido dártelo, te diré que nunca cambies, que jamas lo hagas, que nunca cambies y mucho menos, que alguien pretenda hacerlo, porque si no, se habrá perdido una de las mejores lineas que se han cruzado en mi trazo errante.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Se sonrojan mis dedos, sólo por el hecho de escribirte estas lineas. Disculpa mi atrevimiento, pero en ningún caso me gustaría compararme contigo, pues sea cual fuere la balanza comparativa, siempre saldría perdiendo. Y no es un trauma, en todo caso, un placer. Con sólo catorce años me has demostrado que se pueden escribir los versos más bonitos sin necesidad de vivirlos, elijo este momento para hacerme firme detractor de tu maravillosa literatura y para hacerte saber que si no muero de la envidia es porque además de escritora excelsa, también eres indescriptible como persona cercana. Si no encuentras la sonrisa, la dibujas en un verso, si no encuentras la palabra adecuada, la conviertes en abrazo. Tus cuentos me abruman, tu retórica me saca los colores y tu trabajo infatigable me reduce a una nadería. Con todo eso, únicamente consigues que cada vez que hablo de ti, no me salgan palabras, sino una sonrisa inplacable y un orgullo aplastante. Orgullo de verte crecer, orgullo de crecer juntos en una misma casa y en una misma poesía.

¡¡¡Muchas felicidades!!!

El blog de la señorita en cuestión lo podeis encontrar en mi listado lateral, "Quinto Piso".

martes, 21 de julio de 2009

Hay veces que tener una vida acomodada duele, no pesa sobre las espaldas, pesa en cada respiración, pesa en el alma.

http://www.youtube.com/watch?v=9taAXXPcVSY

miércoles, 1 de julio de 2009


Me suele ocurrir que olvido quién soy, pero nunca olvido a quién le debo lo que soy, para bien o para mal, todos ellos han firmado o firman en mi día a día.

La persona de la que quiero hablar, pone en evidencia mi parte más morosa, le debo tantas sonrisas y palabras de ánimo que he desistido en intentar compensarlo, pero centrémonos en el protagonista que tiene tantísimos distintivos, que no necesita prolegómenos ni circunloquios de falsa poesía descriptiva, sus rasgos son propios de una gran caricatura, porque ya sabemos que las mejores caricaturas son aquellas en las que se perfilan todos esos síntomas que nos diferencian del resto del colectivo, y diferencias no le faltan, lo cual facilita mucho la tarea.

Como bien sabemos ''decir amigo, es decir juego, escuela, calle y niñez'' y por ello que menos que llamar amigo a una persona con la que he compartido aula once años, muchos de ellos en la niñez, pero entre aula y aula siempre reservabamos un tiempo para jugar con todos esos balones que nos iban viendo crecer, y que se despellejaban al mismo ritmo que nosotros cambiábamos los dientes de leche , por esos dientes con los que ahora pegamos mordiscos a la vida en cada una de esas calles que siempre se nos quedan cortas y angostas, esas calles que siempre se repiten y que están hartas de oirnos reir, con la risa cada día un poco más grave, un poco más serena.

Cuántas veces no habré querido parecerme a él, tener su determinación y su orgullo, plantarle cara a la adversidad con una lengua sumamente afilada que nunca luce si no es necesario, sólo en momentos puntuales y sin ninguna rimbombancia, pero a la vez concisa y clara, pero sobre todo es admirable esa sensatez y la perfecta metodología con la que encarrila su curso vital.

Quiero destacar que entre él y yo nunca se ha oido una voz más alta que otra, aunque en algún momento se haya podido perder la cercanía, por motivos dispares, siempre he sabido que he podido ''contar con él, no hasta dos o hasta cinco, sino, contar con él''*.

Podría escribir mil y un sucesos que me han ocurrido en su compañía, unos más graciosos, otros que en su momento no lo fueron tanto y que con el paso del tiempo se han convertido en grandes anécdotas y en mucha menor cantidad, hemos pasado por algún momento bastante malo. Lo normal sería subrayar uno de esos acontecimientos desternillantes, sin embargo nunca olvidaré ya no por la situación, sino por el gesto en sí, un abrazo, quizá el único que nos hemos dado en 16 años, olvidándo todas esas celebraciones de goles, el día en que posiblemente haya sentido más dolor a lo largo de mi corta existencia, esa imagen la tengo borrosa entre lágrimas, pero grabada a fuego en la memoria.

Dar las gracias me parece ridículo cuando tienes demasiadas cuentas sin saldar, pero no me duelen prendas en mostrar mi más sincera admiración hacia este gran Amigo.

''Él y mi canto saben a quién nombro tanto.''


Frases entrecomilladas y en negrita pertenecen al tema Decir amigo, Serrat.

*Frase entrecomillada y en negirta pertenece al poema Hagamos un trato, Mario Benedetti.

La foto que aparece por cortesía del padre Tote es del Chorrillo, equipo con el que el señor descrito unas lineas más arriba se ha proclamado campeón de liga esta última temporada.

viernes, 12 de junio de 2009

El médico vestido, el poeta desnudo.

El médico vestido se levanta todas las mañanas y antes de prepararse el desayuno coge su bata blanca, la que le acompaña desde hace algún tiempo, la que le acompañará toda la vida.
El poeta desnudo no se viste, porque los escritores no necesitan ocultar nada, muestra a todos sus sentimientos con la cabeza hacia abajo para no llamar demasiado la atención.
El médico vestido se peina , aunque ahora lleve rastas, con unas gotas de arrogancia y vanidad que por mucho que se resequen no desaparecerán hasta la noche.
El poeta desnudo no necesita ningún tipo de cosmética, él se peina con una raya ladeada a la izquierda de su cabeza, es una linea divisoria pero en ningún momento impenetrable, a un lado quedan sus ganas de cambiar este puto mundo y al otro todo su melancoholismo, simepre perfumado el uno y el otro, pues la elegancia le caracteriza.
El médico vestido se enfurece porque su nombre aparezca relacionado con temas abominables para él.
El poeta desnudo escribe y escribe y vueleve a escribir porque como bien dice su amado Umbral siempre se está escribiendo el mismo libro, y le es indiferente quien lo lea, ama escribir, y lo hace con toda la dedicación posible.
El médico vestido escribe recetas porque no sabemos leer, sino no se tomaría esa molestia, bastante abultada es su agenda.
El poeta desnudo se refugia en la poesía porque es un cobarde.
El médico vestido sale a recibirnos por las calles de Tribunal y hace gala de su portentosa labia y nos regala agradecimientos.
El poeta desnudo se sube a la tarima a recitar y de repente cae en la cuenta de que es imposible
acuchillar con bolígrafos y empieza a temblarle la voz, y echa en falta esa pizca de vanidad que tiene el médico vestido.
Y aunque parecen totalmente polos opuestos, ambos son necesarios para conseguir un auténtico Dr Wiler.