El médico vestido, el poeta desnudo.El médico vestido se levanta todas las mañanas y antes de prepararse el desayuno coge su bata blanca, la que le acompaña desde hace algún tiempo, la que le acompañará toda la vida.
El poeta desnudo no se viste, porque los escritores no necesitan ocultar nada, muestra a todos sus sentimientos con la cabeza hacia abajo para no llamar demasiado la atención.
El médico vestido se peina , aunque ahora lleve rastas, con unas gotas de arrogancia y vanidad que por mucho que se resequen no desaparecerán hasta la noche.
El poeta desnudo no necesita ningún tipo de cosmética, él se peina con una raya ladeada a la izquierda de su cabeza, es una linea divisoria pero en ningún momento impenetrable, a un lado quedan sus ganas de cambiar este puto mundo y al otro todo su melancoholismo, simepre perfumado el uno y el otro, pues la elegancia le caracteriza.
El médico vestido se enfurece porque su nombre aparezca relacionado con temas abominables para él.
El poeta desnudo escribe y escribe y vueleve a escribir porque como bien dice su amado Umbral siempre se está escribiendo el mismo libro, y le es indiferente quien lo lea, ama escribir, y lo hace con toda la dedicación posible.
El médico vestido escribe recetas porque no sabemos leer, sino no se tomaría esa molestia, bastante abultada es su agenda.
El poeta desnudo se refugia en la poesía porque es un cobarde.
El médico vestido sale a recibirnos por las calles de Tribunal y hace gala de su portentosa labia y nos regala agradecimientos.
El poeta desnudo se sube a la tarima a recitar y de repente cae en la cuenta de que es imposible
acuchillar con bolígrafos y empieza a temblarle la voz, y echa en falta esa pizca de vanidad que tiene el médico vestido.
Y aunque parecen totalmente polos opuestos, ambos son necesarios para conseguir un auténtico Dr Wiler.