viernes, 31 de octubre de 2008


"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo, lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato."


Cada cual debe preguntarse a sí mismo si con una piedrita y un zapato sería capaz de alcanzar el Cielo, y si en realidad quiere alcanzarlo o si por el contrario prefiere jugar a la soga, al toma y daca rutinario, a la fuerza contra la fuerza.

Amigas y amigos mios el Cielo lo estamos perdiendo, se nos está escapando cada día un poco más, lo estamos incomodando y ha decidido emprender la fuga, la rayuela se hace más y más larga, el zapato ha de ser más duro y la piedrita menos pesada.Este caso no es comparable al caso de la Braquistocrona, no hay una función mas rápida que la linea recta, no tenemos tiempo para realizar muchas iteraciones para reducir el margen de error

Las casillas crecen y nosotros estamos estancados, podemos únicamente observar o podemos tomar partido en el cambio, en este caso "que cada perro se lama su cipote".



El fragmento principal pertenece a la obra "Rayuela" de J.Córtazar.

miércoles, 29 de octubre de 2008


ME BASTA ASÍ

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
entonces,

si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta).


Ángel González



Ya que no tengo mucho tiempo para actualizar, pongo esta maravilla poética

domingo, 12 de octubre de 2008

Y como siempre tú no estás, y como siempre yo echándote de menos, y quizás mañana tampoco te vea, pero estoy convencido que en un espacio temporal finito volveré a verte con las mangas de tu jersey sobrepsando tus dedos y pegada una de ellas a tus labios, con tu bolso colgado en el hombro derecho, más caído de lo habitual , con la sonrisa inocente y la mirada perdida en las losetas porque eres consciente de que llegas tarde, aunque en realidad no nos hemos citado en ningún lugar ni a ninguna hora determinada pero ambos sabemos cual es el momento de vernos, el momento de compartirnos, el momento de amarnos.Y hasta que llegue ese momento yo pasaré las interminables horas de soledad pensando en ti y en nosotros, en nosotros y en ti, querré dedicarte cada frase de amor que leo y me imaginaré que las estrellas que observo son el reflejo de tu nocturna ausencia, porque la añorana no esta acotada, asi como la necesidad de tenerte antre mis brazos no tiene límite
Suena de fondo Leonard Cohen, y retorno a mis pensamientos infatigables, al tú y al nosotros, sé
que ha llegado el momento, sé que debo tomar Manhattan y después Berlín pero antes de cualquier acto revolucionario necesito verte y por qué no besarte y decirte que te quiero una y otra vez, hasta que tus oidos aborezcan esos fonemas, hasta que esas palabras sean arcaismos. Bajo las escaleras pronunciando tu nombre en cada escalón, salgo a la calle cantando una estrofa que no para de sonar en mi cabeza "a cobro revertido quisiera hablar contigo y así sintonizar" y me dirijo al lugar exacto, donde te veré descender la cuesta con tu jersey y tu bolso en el hombro derecho, según te veo venir a lo lejos pienso que si me fuera sin cruzar una palabra contigo sería suficiente porque te he visto, porque he sentido tu latir a 30 metros de distancia, pero teniéndote tan cerca es imposible alejarse de ti sin oir tu voz o rozar tus manos, asi que decido quedarme y notar como las horas se convierten en segundos, como cada día eres más guapa o como ,simplemente, sentir que contigo no necesito nada en absoluto, que contigo soy feliz.







sábado, 11 de octubre de 2008


El transcurrir de los días es fisicamente insostenible, en cambio, es moralmente arrollador. Vivir no es un hecho ocasional, la vida no es una colección de fascículos hebdomadarios o mensuales sino una sucesión contínua y afortunada o desgraciadamente convergente.El día a día es lo que realmente moldea a las personas porque los individuos existimos pero las personas no estamos implementadas ni construidas sino que necesitamos un largo proceso de elaboración. Y la duda que me incita a escribir esto es la siguiente: ¿la muerte de un ser humano implica el óbito de una persona, o en realidad, es la muerte la que nos otorga el título de persona? Pues bien, sea cual fuere la respuesta, no nos debe condicionar para modificar nuestros fines o nuestros ideales, puesto que si lo pienso detenidamente amarte te voy a amar igual teniendo la condecoración de persona o no, y voy a necesitar "bujias para el dolor" me llame Persona o me llame Proyecto. En definitiva, da igual lo que seamos o lo que lleguemos a ser, pues vivir no entiende de presente ni de futuro.